¿A qué persona no le dan miedo unas enormes fauces abiertas y llenas de afilados dientes triangulares? Bueno, hay que saber que no todos los tiburones son animales grandes, que no todos tienen dientes afilados y que ni siquiera todos comen carne.

No obstante, los seres humanos son susceptibles de ser víctimas de ataques de tiburones en tanto estén en territorio de tiburones, que es básicamente el agua de todos los océanos, mares e incluso ríos y lagos.

Cada año se reportan alrededor de 100 ataques de tiburones en diversas regiones del mundo, de los que aproximadamente 5-15 casos son mortales. Aunque no es un número pequeño, si se compara con otras causas de muerte en el mar resulta que las muertes por ataques de tiburones son menos frecuentes.

EL ORIGEN DE LOS ATAQUES
Buena parte de los ataques ocurren en áreas cercanas a las costas, entre bancos de arena y en sitios de bajas escarpadas porque ahí suelen congregarse los tiburones. Ahora bien, éstos no atacan por diversión o porque los humanos son muy apetitosos. En realidad los tiburones no tienen gusto especial por la carne humana ya que contiene un nivel de grasa inferior al que necesita. Por lo tanto, no son devora-hombres.

La mayoría de las veces que atacan tampoco demuestran una agresividad anormal. Un ataque puede ocurrir cuando las personas están en un área que los tiburones consideran su territorio, y si le pertenece, es libre de buscar alimento en cualquier cosa que parezca un bocado atractivo. Por supuesto, esto aumenta las posibilidades de que muerda a una persona para comprobar que es su comida habitual.

Básicamente, el animal confunde una persona con lo que siempre ha estado en su menú. Esto también explica por qué muchos surfistas son víctimas de mordeduras: cuando el tiburón mira desde abajo, la silueta del hombre con los brazos extendidos sobre la tabla de surf semeja una tortuga, un león marino u otra presa común, así que el escualo avanza hacia la silueta y se prepara para atacar.

TIPOS DE ATAQUES
Los ataques pueden ser provocados y no provocados. Los primeros suceden cuando una persona toca o lastima al animal por lo que éste reacciona para defenderse de lo que le molesta o perturba. Son casos muy raros y su frecuencia es de 1 vez al año. Los ataques no provocados son más usuales; en estos casos, el tiburón puede atacar de tres diversas maneras:

-“Golpea y corre”. Esta modalidad tiene lugar cerca de las playas si el tiburón se encuentra buscando alimento. Los movimientos de las personas y la confusión con sus presas debido a las tablas de surf provocan que el animal se acerque, muerda y se aleje tras comprobar que la persona no es parte de su dieta. La víctima queda con lesiones leves en las extremidades y las probabilidades de muerte son escasas.

-Ataques sorpresa. La persona y el tiburón se encuentran en aguas más profundas y la víctima no se percata de la presencia del animal. Éste confunde a la persona con una presa y la muerde repetidas veces antes de alejarse o seguir atacando. El desafortunado sujeto obtiene heridas graves en el cuerpo y hasta la muerte.

-“Golpea y muerde”. En este caso el tiburón rodea a la persona y la golpea con la cabeza o el cuerpo para después propinar severas mordidas. La víctima resulta con graves lesiones físicas y con peligro de muerte.

ESPECIES DE CUIDADO
De los cientos de especies de tiburones que existen sólo unas pocas representan verdadero peligro para el ser humano. Se ha reportado que entre 25 y 32 especies han estado involucradas en ataques.

Ya sea por su fuerza, por su tamaño, por su agresividad o por sus hábitos de alimentación, las siguientes especies son las que han atacado con más frecuencia a los seres humanos:

-Tiburón blanco (Carcharodon carcharias).

-Tiburón tigre (Galeocerdo cuvier).

-Tiburón sarda (Carcharhinus leucas)

-Tiburón mako (Isurus oxyrinchus).

-Tiburón oceánico (Carcharhinus longimanus).

-Tiburón azul (Prionace glauca).

CÓMO PREVENIR UN ATAQUE
Si no se quiere ser víctima de un ataque de tiburón, es esencial seguir las recomendaciones de los guardacostas y hacer caso de posibles advertencias sobre avistamientos de tiburones en las playas. En adición, cada persona puede evitar un ataque si evita permanecer en aguas turbias o cercanas a aguas residuales, colocarse cerca de los bancos de arena, nadar durante el crepúsculo o la noche y usar ropa y joyas brillantes (la luz que se refleja puede confundirse con el brillo de las escamas de los peces).

Otra recomendación importante es no entrar al agua si se tiene una herida abierta sangrante, ya que el olfato de los escualos es muy agudo y detecta la sangre a kilómetros de distancia. Por último, es preferible nadar junto con varias personas puesto que los tiburones tienden a atacar a los individuos que nadan solos.

Aunque no están en espera de un hombre en el mar, conviene seguir las recomendaciones para evitar una situación desafortunada.

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