Todos los depredadores requieren de excelente desarrollo sensorial y es por ello que los tiburones son los amos del mar. Ellos no cuentan con cinco sentidos como nosotros, sino con más, lo que les proporciona una mayor ventaja de supervivencia. ¿Qué tienen de diferente a nosotros? que son capaces de detectar corrientes eléctricas y cambios de presión en el agua, además de que pueden oler miles de veces mejor que nosotros.

Olfato

Una creencia popular dice que los tiburones huelen el miedo. Lo que en realidad sucede es que son muy sensibles a los olores y pueden identificar de qué dirección proviene y de quién proviene, ya que a cada orificio nasal le llega el aroma de acuerdo al lado de donde emana. El olfato es un sentido muy importante para ellos; tanto, que 2/3 partes de su cerebro se encarga de procesar olores.

También se ha hablado mucho de su capacidad para detectar la sangre. Esto es cierto. Algunos tiburones detectan cantidades mínimas de sangre dentro de un millón de partes de agua y esto les proporciona información sobre una posible presa herida. Por eso mismo, a los bañistas se les recomienda no ingresar al agua si tienen alguna herida abierta que pueda atraerlos.

Vista

La vista de los tiburones es variable de acuerdo a su modo de vida y a la latitud donde residan. Algunos ejemplares polares muestran deficiencias en su sentido de la vista al no ser tan necesaria, pero su olfato continua cien por ciento desarrollado y funcional.

De igual manera funciona con los tiburones que viven a distintas profundidades. Los que se mantienen cerca de la superficie no tienen una vista tan aguda porque cuentan con la luminosidad solar, al contrario de aquellos que se adentran a mayor oscuridad y requieren de ojos más grandes con una visión más óptima.

Los ojos de los tiburones se posicionan a los lados, permitiendo un amplio campo de visión que puede abarcar casi todas las direcciones. Según los científicos, su vista se agudiza cuando se encuentra a 15 metros de un animal u objeto por lo que es muy difícil que lo pierda de vista. Se dice también que el tiburón martillo (esfírnidos) es capaz de ver a 360 grados, debido a la posición de sus ojos que se conjunta con la forma de la cabeza.

Para destacar: A diferencia de los otros peces, la pupila de un tiburón puede dilatarse y contraerse.

Oído

Este sentido es muy agudo en los tiburones y son sensibles a las señales de baja frecuencia. No cuentan con orejas, sino con oídos que se sitúan detrás de cada ojo, en cuyo interior tienen un revestimiento de células ciliadas, es decir, que poseen cilios, mismos que vibran ante las ondas sonoras y viajan al cerebro para interpretarse.

Su oído interno es capaz de detectar no solo el sonido, sino también la aceleración y la gravedad. Un tiburón siente atracción por sonidos pulsados de baja frecuencia y logran detectarlos hasta 250 metros de distancia.

Gusto

El gusto es el sentido menos estudiado, pero se cree que tiene una importancia considerable a la hora de elegir lo que va a ingerir. Se sabe que los tiburones son curiosos y prueban antes de comer por completo. Si no es agradable, soltarán y no regresarán por el mismo alimento. Por esta razón, algunos piensan que la carne humana no les es apetecible. Cientos de supervivientes de ataques han narrado que después de una mordedura efectuada hacia ellos, el animal decide alejarse y no regresa a culminar su objetivo, lo que indiscutiblemente habría acabado en tragedia.

 

Electrorrecepción

La electrorrecepción es una habilidad biológica con la que cuentan los tiburones para recibir y hacer uso de impulsos eléctricos, gracias a que el agua es un excelente conductor eléctrico.

A este sentido también se le refiere como ampollas de Lorenzini y se encuentran ubicados en la cabeza y alrededor del hocico. Estos órganos sensoriales tienen una sustancia gelatinosa en su interior que son sensibles ante los campos magnéticos. Incluso, se cree que son capaces de orientarse en los mares y océanos gracias a la recepción del campo magnético de la Tierra.

Cambios de presión

Poseen numerosas terminaciones nerviosas debajo de la piel, y los dientes también son útiles para medir cambios en la presión gracias a que en su interior guardan nervios.

Una fila de poros que se acomodan desde el hocico hasta la cola, permite medir los cambios de presión en el agua. A esta fila se le conoce como línea lateral. El movimiento del cuerpo de un tiburón es capaz de crear ondas que chocan y rebotan ante obstáculos que se hallan alrededor, lo que permite crear un mapa de presión de su entorno.

Este sentido también puede ser referido como tacto, aunque no siempre suele relacionarse con los cambios de presión. El tacto como funciona en nosotros, se presenta en ciertas etapas, siendo la más común la del apareamiento. Una hembra conoce el sometimiento de su pareja sexual masculina al sentir los dientes de su mandíbula superior enterrados levemente en sus aletas o espalda. Esto sin duda, hace que sus movimientos sean cuidadosos para no salir muy herida.

Con tantos sentidos tan interesantes y exclusivos, ahora sabemos por qué los tiburones son tan poderosos depredadores.

 

 

 

Fuentes

https://www.sharktrust.org/en/shark_senses#sight

https://seaworld.org/en/animal-info/animal-infobooks/sharks-and-rays/senses