La posibilidad de mantener grandes tiburones en cautiverio ha sido de gran interés para muchos acuarios públicos, que se antojaba utópica debido a que necesitan cuidados más delicados que muchos otros peces. Hasta hace poco, las únicas especies que vivían en cautiverio eran pintarrojas, tiburones leopardo y tiburones con cuernos, que son animales bentónicos y más o menos pequeños.

LOS DESAFÍOS DEL CAUTIVERIO
La especie de tiburón más ansiada por los acuarios es el gran tiburón blanco (Carcharodon carcharias), que ha despertado el temor y la fascinación desde su representación (exagerada) en la película de 1975. La realidad es que los intentos de establecerla en un enorme tanque frente a cientos de ojos curiosos no han sido muy fructíferos. En general, las especies grandes como Carcharodon carcharias son difíciles de apresar y de transportar. Sus agudos sentidos pueden interferirse con el uso de estructuras y máquinas y fuera del agua, su peso puede dañar sus órganos debido a que su esqueleto cartilaginoso no provee protección.

Por otra parte, si un acuario quiere a los grandes tiburones entre sus filas, debe ajustar un espacio suficientemente grande y adecuado a sus necesidades. La vida de un tiburón en el acuario también implica responder a sus necesidades de alimentación.

En 2004, el Acuario de la Bahía de Monterey (Monterey Bay Aquarium) logró condicionar un espacio para un individuo de tiburón blanco y éste permaneció ahí durante 6 meses, después de los cuales fue liberado en su hábitat natural. La hazaña no se había repetido desde 1980, año en que el mismo acuario mantuvo en cautiverio a un ejemplar, pero desafortunadamente murió al cabo de 11 días en el lugar. En ese entonces no se previno correctamente una situación así.

Para garantizar un desarrollo de vida óptimo en cautiverio, es importante que en los acuarios o cualquier establecimiento permanente o temporal de tiburones:

El tiburón pueda moverse cómodamente durante su traslado hacia su próximo “hogar”.
Sus movimientos y reacciones naturales no sean limitados/restringidos. Algunas especies como el tiburón blanco son susceptibles a estrés si no ejecutan luchas físicas.
El tanque que aloja al tiburón debe ser grande y libre de obstáculos que entorpezcan cualquiera de sus movimientos.
Su entorno no debe tener artefactos, máquinas o herramientas humanas que estimulen su sentido de electrorrecepción.

CASOS DESAFORTUNADOS
Aunque algunas especies pequeñas son aptas para sobrevivir en acuarios, es peligroso acondicionar lugares pequeños para exhibirlos o tenerlos como mascota. Se han dado casos de personas que venden tiburones de forma ilegal a gente que no tiene los conocimientos necesarios para mantener vivo y sano a un tiburón. En ocasiones, cuando los pequeños crecen el espacio puede volverse más limitado y quienes los poseen se ven obligados a tomar decisiones un tanto negativas para los animales, como su liberación al mar sin haber experimentado antes una vida en estado salvaje.

Los tiburones no son animales domesticados como los perros y los gatos, por lo que sus cuidados son más específicos. Poseer una especie implica una inversión de tiempo, dinero y conocimiento acerca de su vida y sus cuidados, y por lo tanto de una responsabilidad importante.

PERSPECTIVAS DE UNA VIDA EN CAUTIVERIO
El cautiverio no es condición ideal para ningún animal, pero esta visión cambia cuando se trata de especies amenazadas. En el caso de los tiburones, muchos de ellos enfrentan graves peligros y es importante la toma de medidas de protección y conservación de las especies.

Una vida en cautiverio puede ser favorable para su supervivencia hasta cierto punto. Por ejemplo, el Acuario de la Bahía de Monterey ha puesto esfuerzos en brindar información sobre las especies y es pionero en exhibir tiburones blancos. Sin embargo, algunas organizaciones no están de acuerdo con esta última práctica y el acuario no ha vuelto a encerrar tiburones blancos.

Si hay una ventaja de tener a los tiburones dentro de límites humanos, es la posibilidad de investigar sus condiciones biológicas, fisiológicas y de salud que permiten una evaluación y posterior establecimiento de medidas de conservación de las especies afectadas.

No hay que olvidar que los tiburones no están “hechos” para vivir encerrados. Necesitan espacio y libertad como todos los animales. Si no es estrictamente útil para la supervivencia de la especie, no apoyes su cautiverio.

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