Dado que los tiburones han poblado la Tierra desde antes de que los humanos existieran, ya tenían una historia larga cuando éstos los conocieron. En varias culturas que se desarrollaron cerca de las costas, los hombres se relacionaron e incluso tuvieron una estrecha conexión con los tiburones.

Para los pobladores de las islas del Pacífico el mar es parte de la vida cotidiana. Los antiguos isleños tenían varias creencias respecto a las grandes criaturas del océano y una de ellas representaba al tiburón como un dios que guiaba a los pescadores y a los navegantes. Se creía también que este dios era una manifestación poderosa de sus antepasados y simbolizaba fuerza, nobleza y poder.

Las creencias tienen variaciones respecto a la región geográfica pero generalmente comparten la concepción de deidad. En algunas culturas todavía es un asunto que merece respeto. Una historia conocida en Hawái relata la aventura de la diosa Pele, que navegó desde su hogar hasta la isla en una canoa mágica en compañía del dios tiburón Kamohoali’i sólo para transportar los volcanes.

Ya en el año 3000 a.C. los fenicios representaban en vasijas de barro a seres muy parecidos a los tiburones atacando a una persona. El historiador y naturalista romano Plinio El Viejo (23 d.C.-79 d.C.) describió a los tiburones como criaturas que atacaban a los pescadores de perlas.

Fue el filósofo griego Aristóteles quien llamó a los tiburones “selache”, nombre que aún está en el superorden que agrupa a los tiburones (Selachimorpha). Aristóteles explicó que los tiburones se apareaban juntos de manera similar a la de los perros pero juntaban sus vientres.

Los pueblos islámicos tenían conocimiento sobre los tiburones que habitaban el río Tigris. En su libro “Las maravillas de la creación y de las curiosidades de la existencia”, Zakariya Quazwini creó un libro en el que incluyó una descripción de los tiburones y el miedo que inspiraban.

Incluso los aztecas poseían conocimientos más allá de la descripción de los tiburones. Cuando se hacían a la mar, colocaban hileras de chiles colgando de sus canoas para que dichos peces no se acercaran mientras estaban pescando.

En el mundo moderno también juegan un papel relevante. Sin embargo, las connotaciones de la palabra “tiburón” no suelen ser positivas, pues se les considera seres sumamente peligrosos para los seres humanos.

EN EL CINE
El estreno de la película “Tiburón” (Jaws, 1975) de Steven Spielberg marcó un antes y un después en la concepción popular de estos peces. El impacto que produjo la historia de un tiburón malévolo sediento de sangre, que aniquilaba con ferocidad todo lo que se movía a su paso, fue mayúsculo y aún está alojado en la memoria colectiva. No obstante, el miedo hacia los tiburones no nació específicamente después del estreno de la película, sino que reforzó un sentimiento aislado y dio a conocer una parte pequeña del comportamiento de algunas especies de tiburones.

Otras cintas que han representado a los tiburones han sido “12 días de terror” (Documental de Jack Sholder, 2004), “Alerta en lo profundo” (Renny Harlin, 1999), “Megalodón” (Pat Corbitt, 2002) y las secuelas de Tiburón.

EN LA LITERATURA
Las principales publicaciones que relatan historias reales o ficticias sobre los tiburones corresponden al libro que fue el germen de la película Tiburón: “Mandíbulas” (o Tiburón) de Peter Benchley, publicado en 1974. El autor tomó como base los acontecimientos del verano de 1916, en el cual los pobladores de la costa este de Estados Unidos se aterrorizaron ante los ataques mortales de un tiburón. La novela tuvo mucho éxito y se convirtió en un best seller.

Benchley escribió una novela más sobre tiburones, llamada “Tiburón blanco” (1994). Tuvo una adaptación para televisión, pero no obtuvo el mismo éxito que su antecesora.

Referencias culturales hay muchas, pero las concepciones cambian con el tiempo. En ocasiones es bueno mirar hacia afuera y ver el mundo con los ojos de otras culturas para tener una visión más amplia del mundo y en este caso, de esas maravillosas criaturas llamadas tiburones.

STR28