CARCHARHINUS LEUCAS

Esta especie es conocida también con el nombre de lamia, gayarre, tiburón del Zambezi y tiburón toro por su nombre en inglés (bull shark). No debe confundirse con la especie Carcharhinus taurus, que también se denomina tiburón toro en español.

Muchas personas consideran que el tiburón sarda es el tiburón más peligroso del mundo, pues muchos ataques a seres humanos han sido perpetrados por la especie y a esto se agrega su agresividad y su capacidad de vivir tanto en agua salada como en agua dulce.

Es miembro del orden Carcharhiniformes, de la familia Carcharhinidae y del género Carcharhinus.

DESCRIPCIÓN
La razón por la que recibe el nombre de “tiburón toro” (Bull shark en inglés) alude a la forma corta y robusta de su cuerpo que semeja la de un verdadero toro, y quizá también se debe a su comportamiento. Tiene un hocico romo, redondeado y más ancho que largo. Posee 2 aletas dorsales con forma de triángulo, de las cuales la segunda es visiblemente más pequeña pero las puntas de ambas son oscuras en los ejemplares jóvenes. No cuenta con cresta interdorsal.

Sus ojos son bastante pequeños, lo que da una pista acerca de su limitado sentido visual y su preferencia por aguas cercanas a las costas donde las presas son abundantes. En cambio, sus mandíbulas móviles contienen varios dientes anchos y triangulares que miden unos 3.8 centímetros de largo.

El color del dorso de su piel es gris claro y su vientre es blanco. Hay dimorfismo sexual: la hembra es más grande que el macho, pues éste comúnmente mide 2.13 metros de longitud y pesa 90-95 kilogramos, mientras que la hembra mide alrededor de 2.3-3.4 metros y pesa 129-230 kilogramos.

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Tiburón Sarda – Carcharhinus leucas

DISTRIBUCIÓN Y HÁBITAT
Se distribuye a lo largo de las aguas costeras de los mares tropicales y subtropicales de todo el mundo. En el océano Atlántico se localiza desde Estados Unidos hasta Brasil y desde Marruecos hasta Angola. En el Índico, está presente en aguas que abarcan desde Sudáfrica hasta Kenia y desde India y Vietnam hasta Australia.

Es una de las pocas especies de tiburones preparadas para habitar agua salada y agua dulce, en esta última durante largo tiempo. Nada en aguas de 150 y hasta 30 metros de profundidad de océanos, mares, bahías y puertos y se aventura dentro de lagos y ríos.

ALIMENTACIÓN
El tiburón sarda es un depredador oportunista estrictamente carnívoro pero puede comer casi cualquier cosa que encuentra en su camino. ¿El menú de todos los días? Peces, rayas, tortugas, moluscos, equinodermos, tiburones jóvenes (incluso de su propia especie), mamíferos y aves marinas. En estómagos de algunos ejemplares se han encontrado restos hasta de hipopótamos y seres humanos pero éstos no son parte habitual de la dieta. Sus peces predilectos son lisas, sábalos, jureles, caballas y pargos. Naturalmente, en terrenos de agua dulce su dieta se modifica y se alimenta de tortugas, camarones y otras especies propias del hábitat.

Caza solo en aguas turbias y compensa su restringido sentido de la vista con un agudo olfato. Si encuentran a un animal propicio para ser su comida, se dirige hacia él alcanzando velocidades de hasta 19 kilómetros por hora, lo golpea y después hunde los afilados dientes en la carne. El resto ya se sabe.

HÁBITOS REPRODUCTIVOS
El tiburón toro es vivíparo y su edad de maduración sexual depende de la región geográfica en que se localiza, pero por lo general la edad ronda entre los 10 y 10.9 años de edad para el macho y la hembra, respectivamente. Algunos individuos pueden alcanzarla a partir de los 8 años.

El apareamiento ocurre a finales de la primavera y durante los meses de verano. Las cicatrices de apareamiento en el cuerpo de las hembras indican que durante el proceso, el macho muerde a su compañera.

El período de gestación se extiende hasta 10 y 11 meses. La hembra tiene entre 1 y 13 crías, a menudo en aguas salobres o en lagos de agua dulce.

COMPORTAMIENTO
El tiburón toro prima la soledad a la compañía de otros tiburones de su especie, por lo que caza por sí mismo. No se caracteriza por ser migratorio, pero algunos individuos de Sudamérica viajan miles de kilómetros hacia el océano Atlántico y muchos suelen acudir a las aguas dulces y salobres para dar a luz.

Al respecto, su comportamiento más sobresaliente es el que demuestra al tolerar el agua dulce. Si bien su cuerpo está preparado para el cambio (reduce la cantidad de sal y urea para adaptarse a diferentes salinidades), no deja de sorprender su falta de temor hacia sistemas de agua cada vez menos saladas y menos profundas en tanto se adentra ahí. Evade las regiones de bajas temperaturas.

Demuestra cierta agresividad y tendencia a vivir cerca de zonas pobladas, hecho que lo convierte en un animal de cuidado.

AMENAZAS Y CONSERVACIÓN
La pesca comercial pocas veces tiene como objetivo capturar al tiburón sarda, pero esta especie no está clasificada como “Casi Amenazada” en la Lista Roja de la UICN sin razones de peso.

A lo largo del tiempo se le ha capturado para obtener su carne, su piel y su aceite para diversos fines. La pesca recreativa o deportiva también es responsable de la situación. En tiempos actuales numerosos acuarios demandan la presencia del tiburón sarda en sus dominios, ya que es una especie que se adapta bien a la vida en un entorno cerrado y llama la atención de las personas. Esta práctica todavía no perjudica seriamente las poblaciones del tiburón, pero es un peligro potencial si la demanda se acrecienta.

Por otro lado, su localización en áreas cercanas a las poblaciones humanas lo convierte en un animal más vulnerable a los efectos de la civilización, tales como la contaminación y la pesca incidental.

Por el momento no existen programas, planes o acciones específicos para la conservación del tiburón sarda.

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